Les encantaba hablar en español en voz alta y reirse en el desayunador del hotel cuando la gente las miraba raro.
Las únicas que hablaban un ingles lo suficientemente decente como para comunicarse eran Maily y Rose.Sophie y Julie estaban negadas a aprender ingles desde niñas,preferían el francés.
Las cuatro querían conocer Londres,recorer sus angostas calles y entrar a todos los pequeños comercios.Devorar con cada paso la ciudad y llenar de risas los lugares más oscuros.
Un amigo les había dicho que no fueran a Londres,que era muy oscuro para ellas,que las apagaría.No le hicieron caso,nunca hacian caso,y menos en estos casos.Además tenían un plan:No dejarían un lugar sin conocer,una ciudad sin contagiar ni persona sin sonreir.Querían conocerlo todo y todos.Si fuera por Julie y por Sophie irian a los lugares por los nombres más extraños o marcando en un maca con el indice y de ojos cerrados.
Les encantaba sentarse en el balcón de su pequeña habitación de hotel rodeadas de bebidas de diferentes graduaciones alcoholicas y alguna nube de humo esporadica por parte de Maily con la ya acostubrada mirada desaprobatoria de sus amigas.Hablaban en esas noches y reian hasta que tocara la puerta ese bien recibido dolor de panza.Cuando las estrellas no salían surgian los sentimientos más ocultos y la oscura noche londinense se llenaba de las lagrimas de esas cuatro chicas.A veces simplemente se miraban o miraban a la gente caminar,seria y vestida de gris en silencio como ellas aunque claro,el silencio que compartían Rose,Sophie,Maily y Julie era mucho más agradable.
Julie A. Clemens
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miércoles, 13 de octubre de 2010
domingo, 5 de septiembre de 2010
Aires viciados
En la habitación en penumbras había cuatro chicas.Podrían haber sido otras cuatro,pero eran ellas cuatro.Las cuatro chicas.
Estaban tomadas de las manos para darse fuerzas,porque las cuatro estaban lastimadas y las cuatro tenían los ojos llorosos y las voces quebradas.De sus ojos brotaban lagrimas como queríendo expulsar los dolores de sus vidas,porque todas habían perdido algo,a todas les enfurecían algunas cosas y las cuatro necesitaban hablar con alguien.
-¿Saben?Yo antés,en la escuela primaria,me sentía mal.Como si no pertenciese alli,la gente me miraba raro por hacer cosas que me gustan,por divertirme-Dice Rose con su pelo rojizo revuelto.
-En cambio ahora es como más...libre.Cómo si no importara lo que piensa la gente.Como si estuviera todo permitido-Responde Julie y le sonríe con los ojos llorosos aunque sin la seguridad de que su amiga allá recibido su muestra de cariño.
-No todo,hay cosas y hay gente que tasitamente te impide hacer un montón de cosas y hay gente que no se anima a hacerlas o a decirlas por miedo-Suelta Sophie mientras abraza a su Hilario abrazador.
Maily escucha atenta a sus amigas.
-Odio cuando el aire huele a maldita hipocrecia.
Julie A. Clemens
Estaban tomadas de las manos para darse fuerzas,porque las cuatro estaban lastimadas y las cuatro tenían los ojos llorosos y las voces quebradas.De sus ojos brotaban lagrimas como queríendo expulsar los dolores de sus vidas,porque todas habían perdido algo,a todas les enfurecían algunas cosas y las cuatro necesitaban hablar con alguien.
-¿Saben?Yo antés,en la escuela primaria,me sentía mal.Como si no pertenciese alli,la gente me miraba raro por hacer cosas que me gustan,por divertirme-Dice Rose con su pelo rojizo revuelto.
-En cambio ahora es como más...libre.Cómo si no importara lo que piensa la gente.Como si estuviera todo permitido-Responde Julie y le sonríe con los ojos llorosos aunque sin la seguridad de que su amiga allá recibido su muestra de cariño.
-No todo,hay cosas y hay gente que tasitamente te impide hacer un montón de cosas y hay gente que no se anima a hacerlas o a decirlas por miedo-Suelta Sophie mientras abraza a su Hilario abrazador.
Maily escucha atenta a sus amigas.
-Odio cuando el aire huele a maldita hipocrecia.
Julie A. Clemens
Palabras que cuentan palabras
Callarme nada,
cuatro chicas,
Julie,
Maily,
Rose,
Sophie,
sufren juntas
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